La calidad de un producto es un concepto fundamental que abarca las características y atributos que garantizan que un bien cumpla con las expectativas del consumidor, tanto en funcionalidad como en seguridad. En un mercado cada vez más competitivo, asegurar altos estándares de calidad no solo es una ventaja, sino una necesidad para destacar frente a la competencia.
Además, mantener un control riguroso de la calidad de productos permite a las empresas fortalecer la confianza de los consumidores, evitar reclamaciones costosas y cumplir con normativas exigentes, especialmente en sectores sensibles como el alimentario y farmacéutico. La satisfacción del cliente y la reputación de la marca dependen, en gran medida, de la capacidad de garantizar productos confiables y seguros.
Además, mantener un control riguroso de la calidad de productos permite a las empresas fortalecer la confianza de los consumidores, evitar reclamaciones costosas y cumplir con normativas exigentes, especialmente en sectores sensibles como el alimentario y farmacéutico. La satisfacción del cliente y la reputación de la marca dependen, en gran medida, de la capacidad de garantizar productos confiables y seguros.